“Sonetos encendidos” es una propuesta nacida en la Capital Federal por un actor tucumano y una actriz porteña, con el desafío de construir “una hora de humor, evocación y vértigo poético en un espectáculo para todos los gustos donde se encontrará ante dos cuerpos humanos y un cuerpo textual constituido exclusivamente por sonetos, algunos propios y varios apropiados, que fluyen en diversos lenguajes y climas escénicos”.
Esa es la presentación que realiza el grupo Dos Veces Voces, que integran Patricia Morante y Dany Aráoz Tapia, y que hoy presentarán la obra a las 20 en La Veleta Cultural (Crisóstomo Álvarez 124), en su despedida de los escenarios locales.
“El nombre nació de Morante, poeta y actriz que empezó a reunir textos de su autoría y míos en un pequeño blog que lleva ese nombre. Salió de la virtualidad y se elevó al aire de los escenarios teatrales, con algunos sonetos apropiados de otros autores”, señala Aráoz Tapia en diálogo con LA GACETA.
Sobre el escenario desfilarán, aparte de las letras escritas por los intérpretes, ideas de Lope de Vega, Jorge Drexler, Federico García Lorca, Miguel de Cervantes, Juana de Ibarbourou, Jorge Luis Borges, Hersilia Ramos de Argote, Juan Gelman, Miguel Hernández y Horacio Rega Molina, entre otros autores, algunos de los cuales desafiaron los mandatos sociales de sus tiempos.
“Son los artistas quienes eligen rebelarse -o no- contra los mandatos del poder. En el caso puntual de la selección que realizamos, los autores y autoras que incluimos en nuestra obra son esencialmente rebeldes por su tenaz búsqueda de la belleza en un poema perfecto. Es más, utilizan los presuntos límites o ‘mandatos’ de un modo específico de versificación (cantidad fija de sílabas como notas musicales y de estrofas como movimientos musicales) para crear piezas de una amplia belleza, casi infinita”, describe.
- ¿Cuál es el espacio de la poesía en un mundo convulsionado?
- La respuesta daría lugar a una tesis, no a una entrevista. A modo de apunte, te puedo decir que la poesía está siempre en el mundo, cuya forma de ser es convulsionada. En general, es así, aunque hayan existido momentos de una relativa pax, en los cuales se tenía tiempo para sentarse a leer, a escribir o a filosofar sobre poesía. Sigue fluyendo porque es parte de la condición humana, hay un poeta que escribió algo, que podría ser sobre el canto de los pájaros y no sobre política. Pero para hacerlo, necesita que cesen los bombardeos.
- ¿Qué buscan con este encuentro?
- En nuestra pequeña compañía escénica pretendemos llegar al sentipensar de cada uno, no sólo a las percepciones. También a cultivar y reivindicar el soneto, una extraordinariamente vigente forma poética de cinco siglos de existencia, desde que comenzó a cultivarse en la península itálica y que aún tiene quien le escriba. Nos gusta ponerle voz y cuerpo a los escritos elegidos.
- A los apropiados, suman los propios.
- Yo me siento un sembrador de sonetos, al igual que Patricia. Los nuestros propios son los que le dan andadura y argamasa a este edificio artístico. Sostienen y unen a los clásicos.
Comedias
Hoy hay otras propuestas escénicas, como “Kintsugi (exposición de una ruptura)”, que estará a las 20 en Sala Ross (Laprida 135), protagonizada por Juliana González y dirigida por Ezequiel Martínez Marinaro.
Manuel convoca a María a un bar para terminar su relación de 11 años. Entre cerveza y cigarros, un hombre mayor le habla en japonés; ella no lo entiende, pero la presencia del desconocido activa una búsqueda: descifrar qué le dijo para intentar entender a Manuel y, tal vez, a sí misma en este unipersonal que oficia de una reflexión sobre el amor, el desamor y los vínculos afectivos.
En tanto, la comedia “El llamado”, una creación colectiva que se presentará a las 20.30 en El Atelier Espacio Cultural (avenida Mate de Luna 2.930 con estacionamiento propio), con las actuaciones de Cecilia Navarro, Miguel Cornaglia, Claudia Sánchez, Rolly Bollea, Mónica Ibarra y Diego Chein, bajo la dirección de Ignacio Hael.
La trama circula entre seis vecinos que tienen un patio compartido dentro de una casa que parece sostenerse más por costumbre que por sus paredes. “Cada puerta guarda una historia… y en ese patio puede pasar absolutamente de todo en una obra donde los enredos, los personajes desbordados y las pequeñas tragedias cotidianas se mezclan con mucho humor. Una vecindad muy mal pensada, con la esperanza de recibir el llamado que les cambie la existencia”, se adelanta como sinopsis, con el agregado de que “si alguna vez escuchaste demasiado lo que pasa en la casa de al lado, esta obra es para vos”.